Hoy pasamos buena parte del día deslizando los dedos por un vidrio liso y frío. La pantalla da imagen al ojo, pero no da nada al tacto ni al olfato, y son justamente esos sentidos los que distinguen un objeto de su fotografía. El cansancio de ese frío hace que, en busca de autenticidad, nos volvamos hacia la filosofía del quiet luxury. Deseamos rodearnos de una artesanía plenamente palpable. Precisamente por eso el proceso de desembalar un objeto de lujo —el unboxing— debería constituir una vivencia honda y multisensorial, el absoluto contrario de la plana realidad virtual.
Las investigaciones sobre marketing sensorial destacan cuánto significa el primer contacto físico con un producto. Un objeto que se puede tomar en la mano se juzga de otro modo que aquel mirado tras un cristal: el tacto añade una información que la vista sola no recoge.
La vista y el oído al servicio de la atención
La primera etapa para recobrar el contacto con la materia es frenar los pensamientos que corren. Cuando abre la caja troquelada de Odoardo Art™, no le recibe un plástico caótico ni poliestireno sintético. Ante sus ojos aparece el negro hondo y elegante del papel de seda, cerrado con un sello. Es un preludio que describimos con exactitud en el texto El diseño de la experiencia del cliente.
Junto con la vista se activa el oído. El susurro delicado y acompasado del papel de seda al rasgarse obra de forma sosegante. Ese sonido difiere de raíz de las agresivas notificaciones del teléfono. La culminación de la experiencia acústica es, sin embargo, el momento de instalar el arte. El deslizamiento fluido del mini-marco de roble dentro del marco principal lo corona un satisfactorio y hondo «clic» de madera maciza. Es el sonido de la ingeniería, del todo libre del desagradable chirrido metálico.
El roble macizo háptico
El tacto es a menudo un sentido subestimado en la era de la digitalización. Cuando toma un marco de roble entre las manos, siente al instante su noble peso. Esa masa es un ancla física: recuerda que sostiene el fruto del trabajo de un ebanista y no de una inyectora de plástico. La estructura de las vetas, perceptible bajo las yemas de los dedos, es una manifestación de belleza natural que resiste a la estandarización masiva.
Para que el sentido del tacto pudiera explorar plenamente una obra artesanal, decidimos retirar la barrera de cristal, algo que argumentamos con precisión en la publicación Marcos sin cristal. La ausencia de acristalado invita a explorar con delicadeza la textura de la impresión fine art autorizada. Cuando la yema de un dedo se desliza por el fondo de algodón, registra irregularidades microscópicas que hacen único cada ejemplar.
La firma invisible de la autenticidad
De todos los sentidos es el olfato el que más se liga a la memoria: un olor puede evocar una situación de hace años más rápido que una fotografía. Los objetos producidos en masa huelen a química y a cola sintética. La artesanía verdadera huele a naturaleza.
Durante el unboxing de un marco de roble, del interior del papel de seda se libera un aroma discreto pero extraordinariamente característico. Es la unión armoniosa del olor de una madera noble con los aceites naturales usados para impregnar los marcos, quebrada por una nota sutil de barniz profesional y de papel de algodón. Ese perfil olfativo no se obtiene ni sobre laminado ni sobre papel estucado.
El regreso al anclaje físico
Por qué conviene ir más despacio precisamente en esa etapa lo dice el creador del ecosistema Odoardo™, dr hab. inż. Marcin Jamro:
«Casi todo lo que compramos hoy llega en una caja que se tira en quince segundos. Un desembalaje que dura más y exige atención es un momento en que un objeto tiene la oportunidad de recordarse aparte, y no como un envío más.»
Una celebración integral de los sentidos en toda la casa
Cuando experimentamos una vez un trato tan impecable con la belleza, deseamos por naturaleza trasladar ese estándar a otras áreas de nuestra vida. Gestionar con conciencia el propio espacio se convierte en puerta a una gestión consciente de las relaciones. La prolongación ideal de ese relato multisensorial es invitar al salón a la marca Odoardo Alibi™.
Desembalar el cofre de roble de Odoardo Alibi™ se apoya exactamente en el mismo rigor; lo describimos en el texto La experiencia de unboxing. Al sostener entre las manos un papel negro teñido en masa y de alto gramaje y al notar bajo las yemas un dorado tridimensional, activamos una vez más varios sentidos a la vez. El propio soporte lo analizamos en el material El papel negro teñido en masa. Rodearse con conciencia de objetos que exigen y devuelven una atención física plena es la definición más pura del lujo moderno.
De dónde viene este apego a la materia lo explica el manifiesto Odoardo™.
Odoardo Soul™
Odoardo Alibi™
Odoardo Lens™
Odoardo Space™