En una suite de lujo al atardecer, la luz recorre a la perfección las texturas escogidas por los arquitectos. El huésped, cautivado por la vista, echa mano del teléfono para conservar ese instante. En apariencia es un reflejo inocente y natural. Sin embargo, desde la perspectiva de una marca high-end, en esa fracción de segundo se produce un enorme choque entre el esfuerzo y la realidad digital. Un espacio deslumbrante queda reducido a un vídeo vertical tembloroso y mal expuesto, con un filtro casual superpuesto que deforma los colores. Un recuerdo que debía transmitir el arte de un hotel de cinco estrellas se convierte en la red, no pocas veces, en antipublicidad, perdiendo irremediablemente su carácter selecto.

El abismo entre la experiencia y el objetivo aficionado

Para los establecimientos de primerísima clase, confiar en el entusiasmo espontáneo de los visitantes puede ser una estrategia extraordinariamente arriesgada. Un User-Generated Content (UGC) técnicamente flojo y sin control rara vez transmite el aroma de los aceites caros de la zona wellness o la textura perfecta de un mobiliario artesanal. Peor aún: publicar semejante material sitúa las expectativas de los futuros clientes por debajo de lo que justificaría el estándar del establecimiento, de lo que hablamos más ampliamente en el artículo Curated Guest Content (CGC).

Una imagen visual floja se traduce pronto en retos financieros reales. Los clientes, al ver una imagen imperfecta en internet, pueden cuestionar el valor de una futura estancia, lo que crea una peligrosa presión para bajar las tarifas por noche. Ese mecanismo y los modos de evitarlo los describimos en la publicación Defender el ADR. El lujo verdadero exige cuidar cada detalle, también el digital. La respuesta a esa necesidad es, pues, la evolución hacia el refinado formato Curated Guest Content (CGC).

Dirección invisible y estándar cinematográfico

En lugar de disuadir a los huéspedes de echar mano del teléfono, un establecimiento puede asumir con discreción el papel de director virtual. Implantar el estándar cinematográfico permite a los hoteles ofrecer una herramienta que eleva la calidad de los recuerdos creados al rango de una elegante obra fílmica, dando a los huéspedes espacio para construir su propia imagen al más alto nivel.

La infraestructura de Odoardo Lens™ empieza por un solo objeto. En lugares escogidos del establecimiento y en la propia suite, el huésped encuentra una tarjeta de bienvenida de papel negro teñido en masa, con dorado háptico y tridimensional. Sobre la fuerza y la psicología de esa primera impresión puede leerse en el texto El diseño de la experiencia del huésped.

Acercar el teléfono al microchip escondido en la tarjeta permite saltarse por completo el engorroso proceso de descargar aplicaciones móviles. Ante los ojos del huésped aparece al instante una interfaz de cine en el navegador, que lo guía como un guion discreto. Esa herramienta sugiere cómo encuadrar un plano a la perfección, pero también realiza un upselling inteligente y sin insistencia, dirigiendo la atención de los visitantes a las zonas de mayor margen, como un SPA boutique o un restaurante exquisito. El material así registrado llega a la nube de cálculo, donde los algoritmos estabilizan el temblor de la imagen y un color grading avanzado le da una profundidad que remite a la estética del cine. Sincronizada con música con licencia, la postal en vídeo queda entonces lista para compartirse.

El retorno de la inversión en emociones digitales

Un relato visual bien montado tiene para un hotel un efecto financiero muy concreto. Cada material compartido por un huésped queda alojado en el subdominio del establecimiento y enriquecido con un discreto botón que invita a los espectadores a comprobar la disponibilidad de habitaciones. Los conocidos del huésped, cautivados por un relato de cine desde un lugar de prestigio, llegan derechos al motor de venta.

Eso estimula directamente el canal Direct Booking, lo que permite sortear a los intermediarios globales, con quienes los hoteles dejan, dentro del sistema de comisiones, más de un diez y a veces más de un veinte por ciento de la cantidad obtenida. Presentamos un amplio análisis de ese proceso en la publicación Reservas directas en hoteles premium. Reducir los costes ocultos de captación del cliente hace que una parte significativa del beneficio neto vuelva a los inversores. Concentrarse en la rentabilidad real exige un enfoque estratégico, que describimos en el análisis GOPPAR vs RevPAR.

Un entorno integral de lujo silencioso

La perfección visual en la red es, no obstante, apenas una prolongación de la artesanía física. Para que la experiencia del huésped en el segmento quiet luxury sea plenamente coherente, la implantación del estándar cinematográfico debería concordar con los demás elementos del espacio.

Además de dirigir la propia imagen, conviene que los hoteles cuiden su autoridad de mercado reservándose una dirección contundente de la cartera de Odoardo Space™: el papel de una dirección así lo describe el texto La trampa de la dirección barata. El espacio gana en singularidad al animar objetos y muebles con el microchip de Odoardo Soul™, lo que elimina pantallas de plástico y cableado visible, de lo que hablamos en el material Un espacio animado en hoteles de cinco estrellas. Incluir en el tejido del hotel el arte rotatorio de Odoardo Art™ justifica, a su vez, la valoración de la estancia, algo que desarrolla el artículo ¿Cómo subir el NPS de los huéspedes de un hotel?.

Como subraya el creador del ecosistema Odoardo™ al construir productos premium:

«Dirigir un recuerdo no consiste en decirle al huésped qué debe sentir. Consiste en tenderle un encuadre, una luz y un ritmo, y dejarle el resto. El huésped ha de salir convencido de que lo hizo él mismo, porque de hecho lo hizo él mismo.»

dr hab. inż. Marcin Jamro

Dirigir con eficacia los recuerdos es hoy una de las formas más refinadas del marketing moderno. Es un arte en el que un hotel de lujo pone en manos del huésped las herramientas necesarias para construir su propio estatus en internet, ganando a cambio un embajador auténtico de la marca.

La calidad de cine no es aquí un filtro aplicado al final, sino una condición puesta al principio.